El pasado martes, 18 de diciembre de 2007, nos vino a visitar la nieve… y como no podía ser de otra manera, dedicamos la clase de Ciencias de la Naturaleza y su Didáctica I a hablar de algunos fenómenos atmosféricos y otros conceptos básicos relacionados con la meteorología: qué es la nieve, qué es la lluvia, por qué se producen ambas, qué son las nubes, de qué están compuestas…
A raíz de estos contenidos comenzamos a hablar de las ideas previas de los niños en relación a los mismos. Pues bien, por la tarde, cuando me encontraba con una de las niñas que cuido (una enanita de 6 años recién cumplidos) me acordé de esas cosas de las que habíamos hablado por la mañana, y me dió por preguntarla… <<Martita, ¿por qué nieva?>> a lo que Marta contestó, con toda la seguridad del mundo y la espontaneidad que la caracteriza: <<Raquel, por qué va a ser, ¡porque es Navidad!>> Os podéis imaginar mi carcajada… La dije que ese no era el motivo y la volví a preguntar, y sus contestaciones cada vez eran más chistosas…: porque se ha roto una nube; porque como Papá Noel viene con el trineo y los renos, si no hay nieve aquí no puede llegar; porque las nubes se deshacen y se caen… En fin, que imaginación no la falta a la pequeña
En la clase de Ciencias seguimos tratando el tema de las ideas previas de los niños, y a mí personalmente me parece algo muy interesante e importante para nuestro futuro profesional. Si conocemos los conocimientos que tienen a priori los niños sobre determinados temas, podremos trabajar con ellos y ajustar nuestras explicaciones, al menos las iniciales, a su nivel de comprensión y desarrollo cognitivo. Es fundamental saber de dónde partir, qué saben y qué no, hasta dónde llega su capacidad de entendimiento, etc.
El caso de Martita es una clara muestra de que podemos aprender mucho con y de los niños. Creo que no lo deberíamos desaprovechar, pues los peques tienen mucho que enseñarnos…
Y aquí tenemos a Martita, la autora de tan ingeniosas respuestas…