Estamos en pleno siglo XXI… y en la mayoría de las escuelas y centros de formación se sigue empleando el método tradicional de enseñanza: el profesor llega con su maletín de piel, saca sus apuntes, habla, habla y habla… y mientras los alumnos intentan coger las máximas notas posibles para tener por donde estudiar.
Esta metodología clásica ya hace algunos años que se viene quedando obsoleta, que es insuficiente en la mayoría de los casos, pero pese a ello, es la que se continúa dando en la
inmensa mayoría de loa casos. A esa insuficiencia “aislada” se le suma el empujón de las TICs, que cada día nos vienen piasando más los talones, las cuales demuestran aún más ese <<atraso metodológico>>.
En mi opinión debería darse YA un cambio radical (o poco menos) en la manera de enseñar a los alumnos. Deberíamos cambiar el esquema del modelo tradicional de enseñanza fundamentalmente centrándonos en dos aspectos primordiales:
a) convertir el proceso centrado en la enseñanza en un proceso centrado en el aprendizaje;
b) desarrollar de una manera estructurada y programada habilidades, actitudes y valores, lo que se refleja en el nuevo rol del profesor.
Estos cambios no suceden de manera secuencial, sino paralela (es decir, no se dan por separado, primero uno y después el otro; sino que suceden simultáneamente), ya que el logro del uno es requerido para el logro del otro. En suma, este nuevo modelo educativo conduce al estudiante al desarrollo de la autonomía, del pensamiento crítico, de actitudes colabrativas y sociales, de destrezas profesionales y de la capacidad de autoevaluación.
Explicaré un poco más a continuación lo introducido anteriormente, esos dos aspectos a desarrollar:
PROCESO CENTRADO EN EL APRENDIZAJE:
El primer elemento a cambiar en este nuevo proceso se caracteriza por la asunción de un papel fundamentalmente nuevo de parte del alumno, ya que:
- Propicia que el alumno se convierta en responsable de su propio aprendizaje, que desarrolle las habilidades de buscar, seleccionar, analizar y evaluar la información, asuminedo un papel más activo en la construcción de su propio conocimiento.
- Conduce a que el alumno asuma un papel participativo y colaborativo en el proceso a través de actividades que le permitan exponer e intercambiar ideas, aportaciones, opiniones y experiencias con sus compañeros, convirtiendo así la vida del aula en un foro abierto a la reflexión y al contraste crítico de pareceres y opiniones.
- Sitúa al alumno en contacto con su entorno para intervenir social y profesionalmente en él a través de actividades como trabajar en proyectos, estudiar casos y proponer solución a problemas.
- Compromete al alumno con su proceso de reflexión sobre lo que hace, cómo lo hace y qué resultados logra, proponinedo también acciones concretas para su mejora.
ROL DEL PROFESOR:
En este modelo educativo el papel del profesor se diversifica, haciendo sumamente importante dos funciones específicas que se llevan a cabo en dos momentos diferentes:
- Planear y diseñar las experiencias y actividades necesarias para la adquisición de los aprendizajes previstos, así como definir los espacios y recursos adecuados para su logro. Esta actividad del profesor es previa al desarrollo del curso.
- Facilitar, guiar, motivar y ayudar a los alumnos durante su proceso de aprendizaje, y conducir permanentemente el curso hacia los objetivos propuestos.
En ambas funciones el profesor deberá escuchar e involucrar al alumno en lo posible, para hacer de éste co-responsable de su propio modelo educativo. Al desempeñar estas funciones, el profesor cambia su papel de transmisor y único evaluador, que decide el qué y el cómo del proceso, a un papel de planeador y diseñador, facilitador y guía, que comparte con los alumnos las decisiones del proceso. Es éste un papel imprescindible, de suma importancia, más demandante que el papel tradicional, ya que exige del profesor habilidades adicionales y diferentes a las requeridas en el proceso educativo profesional.
Son muchos los beneficios de este nuevo sistema o modelo educativo. He seleccionado algunos de ellos, destacando:
- Se fortalece el aprendizaje auto-dirigido.
- El alumno toma un papel más activo en su propio aprendizaje.
- La intervención del maestro está en función de las necesidades de los alumnos (de las dudas que les surjan, inquietudes…)
- El aprendizaje colaborativo adquiere mayor importancia.
- El aprendizaje colaborativo, además, empieza a tener muchas variantes; a distancia o presencial, sincrónico o asincrónico, sobre el propio conocimiento o sobre sus aplicaciones, etc.
- Se usa la tecnología de una manera muy efectiva para hace más eficientes los procesos de aprendizaje.
- El maestro puede reaccionar a las necesidades individuales del alumno.
- Autoevaluación del aprendizaje de conocimientos.
- Contrato grupal de obligaciones.
- Definición (y por tanto conocimiento por parte de todos) de los critrerios de evaluación.
- Autoevaluación interna del grupo. ![]()
- Autoevaluación del alumno.
Yo creo firmemente en este cambio, confío en él, deseo que así se dé en un futuro no muy lejano. Y ello se debe a que cuando pienso en cómo daré las clases a mis alumnos, o más bien cómo me gustaría dárselas, me doy cuenta de que no quiero seguir en la línea tradicional. Quiero aportar algo nuevo a mis alumnos; transmitirles las ganas de trabajar, investigar, curiosear por su cuenta… meter en su interior el gusanillo de la curiosidad; hacerles a la vez personas críticas, que sepan y quieran expresar sus opiniones y las diferencias de éstas con las de otro compañero, argumentándolas y aportando fundamentos de peso que apoyen sus teorías. Y eso, desde luego, no creo que lo pueda hacer si yo misma continúo en la línea tradicional. Queda mucho trabajo por hacer, pero con ganas e ilusión, todo es posible…