Parece ser que aun sabiendo “la que se avecina” con las nuevas tecnologías desde hace algún tiempo, hecho que afecta y afectará a todos los aspectos de nuestra vida, hay quien se resiste a darles una oportunidad, quien no se para a pensar que ese es, y sobre todo será, el pan nuestro de cada día, quien prefiere dar la espalda a la realidad y a la necesidad de aprender a manejar ciertas herramientas que le pueden sacar de más de un apuro… y es que hay quien todavía sigue viviendo en el siglo pasado. Muchas son las personas que afirman: <<Bah, yo no voy a necesitar eso…>>, o: <<¿Para qué voy a aprender cómo funciona eso, si nunca lo voy a utilizar?>>, y una gran cantidad de preguntas similares que no reflejan sino desconocimiento e ignorancia por parte de quien las plantea. A mí personalmente me parece mentira que a día de hoy, y viendo cómo las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación se adentran en cada ámbito de nuestra vida, de nuestra sociedad, siga habiendo gente con esa mentalidad; ello demuestra una despreocupación total por su parte, un desinterés, puede que una desmotivación…
Por otra parte reconozco que, evidentemente, también habrá gente que no necesite aprender a manejar ciertas herramientas o aparatos tecnólógicos, pues realmente para realizar su trabajo o llevar a cabo su función en la sociedad, no les resulta ni mucho menos imprescindible. Aun así, NUNCA ESTÁ DE MÁS APRENDER…
En mi humilde opinión, hay demasiado miedo a lo nuevo, a lo desconocido, a no saber utilizar alguna cosa, a no saber cómo afrontar un cambio… y parece ser que ese miedo no viene solo, sino que se acompaña de toda una serie de factores psicológicos.
He de reconocer que yo misma sentí un poco de ese miedo este mismo año, cuando nos presentaron la asignatura de Matemáticas y su Didáctica II, al pensar que nunca llegaría a saber hacer ciertas cosas esenciales que se piden para la misma, a saber utilizar correctamente algunas herramientas imprescindibles para llevar a cabo la metodología por la que opté sin dudarlo, etc. Y es que todo cambio, al menos para mí, implica en un primer momento un miedo, una desconfianza, una incertidumbre… supongo que de algo parecido salió el refrán de <<Más vale malo conocido que bueno por conocer>>.
Soy de la opinión de que hay que saber afrontar ese miedo, y querer afrontarlo, claro. Nada ganamos con decir “esto no me sale”, “yo no sé hacerlo”, o cosas similares; lo realmente importante es plantarse ante lo que viene, no huir de ese miedo producido por el cambio (o de cualquier otro miedo); afrontar que si las cosas van a ser de una manera y no estamos preparados para éstas, hay que hacer lo posible por estarlo; aprender a dominar cuanto nos rodea, y no dejar que sea precisamente el entorno el que nos controle o condicione a nosotros; en definitiva, aprender a aprender. Pero para todo esto, hace falta hace falta algo más que decirlo; es necesario planteárselo en serio, y como ya he dicho, querer afrontarlo. Pero si no ponemos de nuestra parte llegará un momento en que todo eso nuevo, esos cambios, nos “arrastrarán” a su antojo, lo cual sería bastante triste… y por supuesto, pienso que deberíamos animar a algunas personas para que emprendan la marcha hacia el aprendizaje y manejo de aquellos aparatos, programas, aplicaciones, etc. que les pueden ser tan útiles como a nosotros mismos. Mi consejo: mucho ánimo y ¡a por ello!
