Es asombroso ver como algunos padres se extrañan a veces del mal comportamiento de sus hijos, de faltas de respeto de éstos a sus iguales o incluso a sus profesores u otros padres… y es que, la dura realidad es que hay demasiados “malos hábitos” que mostrar a los hijos. Parémonos a pensar un momento: ¿cuántos padres muestran a sus hijos cómo ayudar a un compañero que está en apuros?, ¿cuántos les enseñan a saludar adecuadamente y contestar con educación a cada persona?, ¿cuántos les explican que <<esto se hace así>> y no de otra manera?, y un sinfín de preguntas más, que, evidentemente, tienen una clara respuesta… no demasiados. La sociedad en la que vivimos, el ritmo de vida que llevamos, los horarios laborales, la despreocupación quizá… todos ellos son factores que día a día vienen machacando a los individuos, a unos más que a otros, imponiéndoles actuar de una manera no muy adecuada para sus hijos en muchos casos. ¿Qué puede aprender un niño de unos cuatro o cinco años de ver a su padre fumar, o de ver a su madre tirar un papel al suelo, o de ver a su hermano mayor como contesta con desprecio a sus profesores? La realidad es que en la calle, en las salidas de los colegios, en los parques, etc., se ve demasiado de esto.
Creo que nosotros, futuros docentes, más que nadie, deberíamos plantearnos las cosas seriamente: cada niño, cada alumno, cada uno de nuestros futuros hijos son tan moldeables como nosotros lo hemos sido, y puede que sigamos siendo. Por ello me parece fundamental el inculcarles desde el primer momento unos principios y valores correctos en todos los ámbitos (educación personal, hábitos de estudio, de higiene personal, de conductas correctas e incorrectas…). Son muchas las cosas por enseñar a un niño, y nuestra capacidad de influencia sobre éste puede ser clave para su desarrollo como persona. Al fin y al cabo, somos modelo para los que “vienen detrás”, así que creo que deberíamos hacer las cosas bien…
Que razón tienes Raquel, donde yo trabajo me harto de poner cartelitos con unas normas muy muy simples para que todo sea mejor ,tanto para nosotras como para ellos y los primeros que no hacen ni caso son los padres, riñes a los niños para que no trepen por las redes y te encuentras a padres enseñandoles a hacerlo, y les dices que presten atención a sus hijos cuando ya no están bajo nuestro cuidado y ves a las mamás tomando café tranquilamente sin mirar a su hijo que está subido a una máquina a punto de caerse y darse un ostión (con perdón pero es la palabra exacta) contra el suelo, y ¿qué haces?, ¿ le llamas la atención a los padres? Yo cada día veo más desatención de los padres hacia sus hijos, y llegados a estos extremos ya no me sorprende que no se molesten por darles una buena educación
Pagan justos por pecadores. Como madre que sí me preocupo por la educación de mi hijo tengo que deciros que en mi caso he sufrido en propia carne la intromisión de los directores y profesores en asuntos de la familia y que no eran de su incumbencia.
Entiendo que hay familias con malos tratos, familias que en cuanto pueden sacan a su hijo del centro escolar para que empiece a trabajar, familias para todo…
Pero eso no debería dar derecho a ninguna persona de ningún centro a decirme a mí que han hecho caso al padre de mi hijo (que no ostenta potesdad en cuanto a educación por su insistencia en entorpecer todos los procesos y no hacer más que decir que está en contra) porque temían por la futura escolarización de mi hijo.
¡Por Diós! (y eso que soy atea)
En mi familia seguimos estudiando más allá de la educación reglada, tenemos curiosidad por saber y conocer, ¿cómo puede meterme la directora del ex-colegio de mi hijo en el mismo saco que a aquellos que no pasan ni un momento entre libros y mucho menos con sus hijos?
Chicas, los límites son difusos. Yo entiendo que intentéis educar a los niños, y agradezco a todos los profesores y profesoras que así han hecho con el mío. No entiendo que, sin informarse bien previamente, os metáis en asuntos familiares que no os incumben y que posiblemente estéis enmarañando.
Una reflexión sobre los límites de las responsabilidades. Perdonad pero algunos padres sí nos paramos a ayudar a otros a subir el cochecito del niño por las escaleras, y nos molesta tremendamente que nos traten de inútiles como si fuéramos “de los otros”.
Por supuesto que la mayoría de los padres se preocupan de la educación de sus hijos, pero también hay un sector que no lo hace, y yo a lo que me refiero es que ese porcentaje crece, y a mí me parece preocupante, yo sé que cada caso es un mundo y perdón quizá por generalizar, porque no se puede hablar de que todo el mundo lo haga, pero yo hablo de lo que veo, y yo veo que mucha gente tiene hijos como el que tiene un jarrón, y que parece que se deshacen de ellos en cuanto pueden. Te entiendo perfectamenete porque yo no soy madre, pero tengo un hermano que tiene trastorno por déficit de atención con hiperactividad, y durante mucho tiempo todo el mundo le ha visto como un maleducado sin pararse a pensar que tiene un problema, que las reacciones que él tiene son fruto de un problemilla en su cerebro y la mayoría de las veces están fomentadas por la incomprensión del entorno, haciendo sentir a mi madre culpable de no educarle bien, y no era culpa de mi madre, ni siquiera era culpa de él, que el pobrecín bastante ha sufrido por el problema que tiene, y los profesores en vez de intentar ayudarle le machacaban más, los profesores tenemos que ser un apoyo a la familia, saber detectar cuando hay un problema e intentar aconsejar, si en vez de preocuparse de tanta chorrada en el colegio se ocuparan más de lo que realmente importa… Cuando un niño no se porta bien no quiere decir que la culpa sea de los padres, pero lo que está claro es que si los padres no se preocupan de su hijo, y se pasan las normas por ya sabes dónde delante de sus hijos , probablemente el niño también lo haga y la educación de los niños es responsabilidad de toda persona que pase por su vida, empezando por sus padres y terminando por la gente que se puede cruzar por la calle una vez al año, porque todo lo que vean influirá en su futuro comportamiento